REVISTA VESTIGIOS

Agua para todos. Agua para la vida

 

Evelio Pérez Cohen.*

El factor principal, entre otros, que garantiza la salud, y por ende un buen nivel de vida, progreso material y un sustentable crecimiento económico y desarrollo social, en general, en una comunidad, es la construcción de una sólida infraestructura en saneamiento básico, vale decir, construcción de acueducto, alcantarillado, relleno sanitario y matadero público, en condiciones técnico-higiénicas-sanitarias óptimas. 
Energía eléctrica –sólo hace veintisiete años disponemos plenamente de este recurso- más Saneamiento Básico, sería el punto de partida hacia la senda de un auténtico progreso integral. Sin esta infraestructura, por más buena voluntad que se tenga y aún con capacidad financiera suficiente, por parte del sector privado para crear empresas y por consiguiente una sostenible fuente de empleo, no despegaremos hacia verdaderos rumbos de progreso. 
Refiriéndonos específicamente al suministro de agua potable, la construcción de un acueducto, con bocatoma en el río Magdalena, es lo que nos garantizaría, definitivamente, además de la satisfacción de nuestras necesidades domésticas, un armónico y sostenido crecimiento comercial e industrial. Ahora, respecto al acueducto, con bocatoma en los pozos de Ovejitas, que valga decirlo, se está  reconstruyendo u “optimizando” por acción directa del Ministerio del Ambiente, con una adecuada administración,  -que es, de lo que no lo han dotado, entre otras cosas, las últimas administraciones municipales- que le permita una viabilidad duradera, obviamente, podría sernos de gran utilidad, nada despreciable, dadas las actuales circunstancias que padecemos, pero posiblemente, en gran medida, sólo podría darnos seguridades en la satisfacción de las necesidades domésticas de la población. 
 Por ahora, lo único real, es que adolecemos de la falta de un acueducto que nos proporcione en forma óptima, agua potable y de un sistema adecuado para la disposición final de excretas y de aguas servidas, o sea del alcantarillado. Esta carencia muy sentida por nuestra población, se ha convertido en un tema de nunca acabar, por lo demás antiguo, pero siempre permanente. Por lo tanto, es un tema que no puede faltar en un proyecto político serio. Debería ser tema de debate público sistemático, en el que se trate en forma descarnada y realista, esta sensible necesidad, y en el que participen las diferentes instancias del gobierno -nacional, departamental y municipal- el sector empresarial local y desde luego los representantes o lideres de las diferentes agremiaciones y asociaciones de la comunidad, objetivo único y final de esta movilización. 
Esta problemática del agua, tan antigua como la misma ciudad, está íntimamente ligada -y es por lo que compromete- a la calidad de vida de la población de nuestra Señora del Monte Carmelo. Es un problema recurrente y cotidianamente vigente, originado en gran medida por la falta de voluntad política y de buen sentido de compromiso, por parte de los dirigentes de turno, en todos los niveles y en todos los tiempos, con alguna cuota de responsabilidad en lo que atañe a la colectividad, que es la que los ha elegido. No me ocuparía de este tema, si no fuera, porque no deja de tener su real y significativa importancia, por su alta connotación social que lleva implícita. 
La carencia absoluta de este sistema básico de saneamiento, ejerce un impacto negativo, como ya decía, en el nivel de salud y en el nivel de vida de la población, porque altera ostensiblemente la ejecución práctica, de los programas encaminados al fomento y a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades. De esta manera se estimulan las intervenciones encaminadas en la recuperación de la salud o de curación, nivel éste que exige o demanda mucho más recurso humano calificado, material, tecnológico y financiero. He aquí, cobra mucha importancia, el sabio adagio popular: más valioso o importante, es prevenir que curar. 
Se ha determinado que los factores que garantizan la salud de los niños, además de la lactancia materna, la vacunación y buenas medidas o hábitos de higiene, son, un adecuado sistema de disposición de basuras, de aguas servidas y de excretas y un oportuno y óptimo suministro de agua potable. Se ha podido establecer, por la evidencia que, las comunidades que tienen dificultades para acceder al consumo de agua potable, los índices de morbi-mortalidad se incrementan indefectiblemente, principalmente en el grupo de edad más vulnerable, como es el de los niños menores de cinco años. Cuando se ha facilitado, a esta misma comunidad, el acceso al agua potable, los índices mencionados, descienden rápida y considerablemente, mejorando sustancialmente el nivel de salud de quienes la integran. 
El factor de riesgo predominante, es el consumo de agua no potable o no tratada, es decir, agua contaminada. Deberían de realizarse -a falta de un acueducto-, jornadas de educación a la comunidad carmera, sobre cómo potabilizar el agua o convertirla en un elemento apto para consumo humano., cómo desinfectar o tratar albercas o aljibes; para ello, los productos o insumos químicos debe de suministrarlos la secretaría de salud. 
Son muchos los efectos o consecuencias negativas que arrastra, para el ambiente y desde luego para la salud de todos y cada uno de los habitantes de nuestra comarca, la carencia absoluta de un sistema de alcantarillado. Desalienta y angustia observar como fluyen día a día, como algo muy corriente y usual, las aguas servidas por las calles de nuestro municipio. Esto hace casi imposible realizar un adecuado control en la incidencia de enfermedades, tales, como enfermedad diarreica aguda, parasitismo intestinal, con efectos negativos, como la desnutrición, anemia y alteraciones del desarrollo psicomotor, también otras, como hepatitis, fiebre tifoidea, dengue, paludismo Se podría decir, sin atenuantes, que ante esta deplorable situación, convivimos con un problema grave de salud pública que podría tarde o temprano convertirse en una "bomba sanitaria", pues, atenta contra lo más sensible de las fibras que constituyen el tejido social de nuestra población. Es una situación que ha alargado raíces, penetrando en lo más hondo del alma de la sociedad carmera. Esta anormalidad clama, a grito herido, por una pronta solución, ante la indiferencia del estado colombiano, principalmente en el nivel municipal. 
Preocupa y a la vez desconsuela, que la población carmera parece no percibir la dura realidad por la que está atravesando El Carmen de Bolívar, el Municipio de todos, que se ahoga lenta y paulatinamente en un inmenso mar de decadencia y abandono, como si reinara un sentimiento malsano de resignación y conformismo, situación ésta muy peligrosa por cierto, porque bloquea todas la posibilidades creativas para avanzar en el presente, con visión de futuro. Pensar en el futuro es válido, sólo, si ese pensamiento afecta o modifica lo que hoy hacemos, o lo que hoy vivimos. El futuro hay que construirlo. Lo peor que nos puede suceder, ante la adversidad, es que nos mantengamos en estado de resignación y de conformidad, una posición negativa ante la vida. 
Ha faltado una dirigencia comprometida con el futuro de la ciudad y una ciudadanía que asuma una actitud crítica, que le permita exigir a sus dirigentes un cabal cumplimiento de lo prometido a sus dirigidos, durante las campañas electorales. 
Sin una dirigencia capaz y una ciudadanía sin conciencia crítica para analizar y cuestionar, si se diera el caso, la gestión del gobernante de turno, no será posible generar acciones de cambio que conduzcan a la transformación de la malhadada realidad, que consume vorazmente a nuestra patria chica. Por ello, hay que abrirles las puertas a los vientos de renovación y cambio, por el bien de todos. Tenemos todos los carmeros, la obligación moral y el deber de ponerle fin al aventurerismo. Cortemos definitivamente con el círculo vicioso de “los mismos con las mismas”, que inescrupulosamente han jugado y siguen jugando con los destinos de nuestra población, contra los más caros sentimientos, anhelos y aspiraciones, de nuestra comunidad, ciertamente ávida de cambio. Cuando hablo de cambio, no me refiero a un cambio de forma o de imagen o simplemente, el cambiar por cambiar, para que todo siga igual, no, me estoy refiriendo a un cambio de fondo, que produzca un positivo y hondo impacto, en el manejo de la administración pública en todos sus órdenes, con criterio de compromiso, transparencia, sentido de equidad y prioridad, en la búsqueda permanente de soluciones, para nuestra problemática social, económica, política y cultural. 
Lo que se necesita, es un plan de acción, dentro de un plan de desarrollo, de mejoramiento continuo de las condiciones sociales que producen salud: vivienda digna, educación, alimentación y nutrición, vestido, calzado y ambiente sano. 
Cuál sería la estrategia a seguir para alcanzar un sostenible desarrollo social con crecimiento económico: El buen uso de las herramientas institucionales o democráticas, como son, la Constitución y las Leyes, que nos rigen en nuestro país, como estado social de derecho, para que cada día más, se vaya disminuyendo los niveles de pobreza e indigencia, entre nuestras gentes.  
Todo está ahí, en nuestra normatividad institucional, como herramienta para dar el impulso que nos enrumbe por caminos de progreso. 
 *Medico cirujano. Especialista en Gerencia en Salud y Seguridad Social.