El ALCA y su repercusión en Latinoamérica.
Héctor Medina

Esta reflexión fue escrita en el 2004, cuando se discutía la implementación del ALCA EN Latinoamérica, que afortunadamente fue sepultado por la oposición que se generó en muchos países, algunos fenómenos sociales han cambiado esa realidad.
 
Desde la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en 1991, el mundo dejo de ser bipolar (capitalista-comunista) y paso a ser unipolar. Por lo cual Estados Unidos se convirtió en el gendarme del mundo, en el dictador de normas y leyes para su beneficio que aplica utilizando su superioridad bélica. Una serie de intelectuales como Francis Fukuyama, quien a través de su libro “El fin de la historia y el último hombre”, manifiesta que el neoliberalismo es el fin de la historia, y el mercado se encarga de regular las relaciones sociales. Crece la filosofía postmoderna, donde los metarrelatos se constituyen en su esencia, el disenso surge como la opción frente a la incapacidad de llegar a consenso. El orden aparente, la lucha contra la corrupción que se manifiesta fusionando instituciones que se vuelven ineficientes y más corruptas, el rescate del principio de autoridad que es un disfraz de autoritarismo, el desmejoramiento de los sectores populares y la reducción de la inversión social se convierten en política de Estado.

Al no tener opositor, Estados Unidos amplia su potencial bélico, se pasea por el mundo imponiendo su poderío militar y obligando a las naciones a arrodillarse frente a sus pies. Quien se oponga es mirado como un potencial enemigo y es catalogado de diversos modos con el fin de justificar una intervención militar. Después del ataque del 11 de septiembre del 2001, (histórico porque el 11 de septiembre de 1973, en Chile, fue asesinado por las fuerzas militares y con el apoyo de la CIA, Salvador Allende, presidente constitucional, en el palacio de la moneda). Estados Unidos a llamado a sus opositores “terroristas”, por lo cual traspasa sus fronteras e invade como lo hizo con Afganistán, uno de los países más pobres del mundo, la población civil fue masacrada, el régimen Talibán fue reemplazado por un gobernante títere de los norteamericanos.
La debilidad económica de Estados Unidos se denota en su grave crisis fiscal, en la depreciación del dólar y la fortaleza del euro, provocado por la estabilidad de la Unión Europea. Cuando se creó esta organización, nadie la vio como un potencial enemigo de Estados Unidos. Pero el tiempo y la estabilidad económica de la región se ha encargado de fortalecerla. Se piensa que esta inestabilidad del dólar va a continuar hasta el mes de noviembre cuando halla la elección presidencial, también depende del comportamiento interno de la economía norteamericana y de su ajuste fiscal, que en cierta forma está determinado por el precio del petróleo a nivel internacional. Además, ha perdido autoridad a nivel internacional, Bin Laden en muchas partes del planeta es mirado como el héroe, como el Mesías, mientras Bush es el villano.
Frente a esta crisis que vive Estados Unidos, se ponen en práctica diversas alternativas para superarla: La más importante es que el petróleo baje su precio a nivel internacional, ya que es el mayor consumidor a nivel mundial. Ya se apodero de las grandes reservas petroleras de Irak, después de masacrar a la población civil, de igual forma interesan las reservas de Venezuela y México. Si la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), desaparece sería el mayor logro de Estados Unidos a nivel económico y político. Ya acabo con Irak, la invasión a Venezuela e Irán no se descarta, México y Arabia Saudita son sus aliados incondicionales, frente a lo cual el fin de la OPEP podía darse en un futuro. El temor de E.U con la OPEP es que esta fija el valor del petróleo a nivel internacional, y sobre todo porque siente el temor que esta organización entre a negociar con el euro, como sucedió en marzo del 2002, cuando Hussein exigió que se le pagará en euro y no en dólar, provocando una seria preocupación en Washington. Si esto sucede sería el derrumbe económico para la potencia del norte. De igual forma, Washington ve con preocupación la radicalización de la lucha en algunas partes del planeta que creía haber controlado. En Irak por los permanentes ataques a sus tropas ha tenido que abandonar el centro de las principales ciudades y refugiarse en las periferias, en el periodo de la post-guerra han muerto más militares que en el desarrollo de la guerra. El antisemitismo crece en toda Europa, es decir su principal aliado en el medio oriente cada vez tiene menos apoyo. El nuevo gobernante de España anunció que iba a sacar a los soldados de Irak, Cuba continua con altos niveles de salubridad, deportes, educación e investigación científica a pesar del bloqueo. 
A Estados Unidos le interesa que el ALCA (Área de Libre Comercio de las América), sea una realidad en el 2005. Latinoamérica cuenta con más de 600 millones de compradores, lo que constituye un mercado importante a nivel económico. En este continente se encuentran muchas de las materias primas que faltan al país del norte para sus grandes monopolios. Además, Latinoamérica no cuenta con una infraestructura industrial adecuada, es obsoleta, colocándolo en inferiores condiciones para competir con Estados Unidos. El ALCA va a conducir a la quiebra a las medianas y pequeñas industrias, serán devoradas por los grandes monopolios. Aun los estados suministran los servicios de educación, jubilaciones, y en parte salud (ya que amplios sectores de la población están cobijados por el sistema prepago, que en algunos casos es deficiente). La idea de los estados es que estos servicios sean privatizados, generen ganancias para los grandes monopolios, conllevando a ser utilizados únicamente por quienes puedan pagarlos, quienes no lo puedan hacer morirán por falta de asistencia sanitaria. Con lo cual crece el desempleo y las injusticias sociales, el nivel de vida de las clases medias y bajas disminuye, la inversión a nivel social se elimina por completo. Al mismo tiempo, se intensifica el dominio político y militar, precisamente para defender estos monopolios y evitar confrontación interna.
Noam Chomsky, un destacado lingüista y reconocido analista político, afirma: “USA no es Disney, no es Hollywood, no es diversión, es horror”
En esta campaña de expansión económica, Estados Unidos no está solo, cuenta con el apoyo de muchos países, especialmente de Inglaterra. La administración de Aznar en España fue un aliado incondicional de Washington. Los recientes atentados de Madrid España (11 de marzo), se considera que son una retaliación contra España por su apoyo a Estados Unidos en su masacre con el pueblo de Irak. El pueblo no tiene la culpa por los absurdos que hagan sus gobernantes, no olvidemos que en varias ciudades españolas hubo manifestaciones en contra de la participación del país en ese conflicto. Hubo manifestaciones contra Aznar y su partido, el pueblo no le perdono sus errores y eligió como jefe del gobierno a la oposición, al PSOE (Partido Socialista Obrero Español). Además, Estados Unidos cuenta con el apoyo de grandes monopolios como Colgate-Palmolive, Coca-Cola, Pepsi-Cola, Hamburguesas McDonald, Kelloggs, General Motors, Compaq, y muchas otras. Cada vez que se consumen estos productos de forma directa o indirecta se apoya la guerra. Gandhi en la India, durante el proceso de independencia propuso no consumir ningún producto inglés. Pareció una medida bastante ingenua, pero al cabo de un tiempo socavo las estructuras económicas del imperio inglés. Existen otros centros de poder económico como son Hollywood, no solo las estrellas norteamericanas sino todas a nivel mundial desean entrar a este círculo, con cada estreno de una nueva película se generan millones de dólares de ganancias.             
Los planteamientos del ALCA son la continuación del neoliberalismo que se viene aplicando a nivel universal, es un neocolonialismo, donde los elementos políticos, económicos, militares e ideológicos se complementan en excelente forma. Por esto, su aplicación ha creado resistencia en amplios sectores del continente, especialmente de los sindicatos y sectores democráticos y populares, que han comprendido el peligro que representa su aplicación. A excepción del presidente Chávez de Venezuela, y esporádicamente Lula de Brasil, los demás mandatarios de la región están de acuerdo con su establecimiento.   

Con la imposición del ALCA, Latinoamérica no puede esperar nada positivo, sino todo lo contrario, la pobreza se agudizará, crecerán las mercancías norteamericanas en detrimento de los nacionales, las empresas serán absorbidas por los grandes monopolios, y se acrecentará el dominio político-militar de la potencia del norte.   
*Lic. En Ciencias Sociales y Económicas. Especialista en Informática y Telemática.