El nihilismo social.
Héctor Medina

Algo de historia

 

El hombre históricamente ha vivido en crisis, es parte de su esencia como ser humano. En la comunidad primitiva el ser humano comparte la igualdad de deberes y derechos, pero dentro de esta misma comunidad se van generando condiciones objetivas y subjetivas que rompen con esa igualdad estableciéndose los cimientos que acaban con el viejo esquema. Se abandona la igualdad y se establece la división social del trabajo: Una clase se apodera de las tierras más fértiles, mientras que las otras no obtienen las ganancias esperadas debido a lo poco fértil de sus tierras, empiezan a depender de otras familias, y con esto queda legalizada la sociedad en clases. Para mantener los beneficios y privilegios de la clase gobernante, se crea un aparato represor: El estado. Se forman los ejércitos para defender estos privilegios. Se legalizan jurídicamente a través de la constitución y leyes del estado.
Las condiciones históricas permiten que se desarrolle la sociedad esclavista, unos pueblos son dominados por otros, unos hombres son degradados por otros, reafirmando el espíritu egoísta y violento de la especie humana. Se comercia con otros seres humanos, especialmente con negros que son convertidos en una preciosa mercancía, se niega su humanidad, su racionalidad, su alma, y por lo tanto venderlos como esclavos no constituía ningún delito. El amo podía hacer con él lo que considerará conveniente, su deseo era la ley. 
Frente a esta nueva realidad surge un comportamiento moral diferente que es establecido en la sociedad por la clase gobernante: Reyes, príncipes y esclavistas que han acumulado riquezas al arrebatársela a la otra clase, es decir a sus súbditos. Esas leyes están hechas para ser cumplidas por los esclavos, su cumplimiento es obligatorio, quien se revele es castigado aplicándole precisamente las leyes.
 A decir de Tomás Hobbes, estas leyes son necesarias para la misma existencia del ser humano, si no existieran terminaría destruyéndose a sí mismo. Pero se observa que no se busca preservar a la misma especie humana, sino los privilegios de las clases gobernantes, porque los esclavos en ninguna parte son protegidos, su vida le pertenecía al amo. Era la moral del señor, y por lo tanto los valores giraban en torno a ese concepto. Los esclavos eran semejantes a bestias. No gozaban del más mínimo derecho.
Durante el desarrollo de la humanidad, se ha hecho mayor énfasis en la parte material del ser humano, mientras que la parte espiritual en la mayoría de los casos no se reconoce ni se valora. Sin embargo, hace parte del ser y se manifiesta a través de una conducta moral, a través de unos valores. Estos responden precisamente a las sociedades que se desarrollan, aunque algunas veces estén desfasados y no correspondan a su momento actual.
Sin embargo, cada grupo gobernante trata de imponer su cultura y sus valores, por lo general hacen una reinterpretación de su contexto social, lo adecuan a sus necesidades y lo exponen como verdad única, fue el caso de los caballeros en la Edad Media, o de los Burgueses en el origen del capitalismo. Igual sucede con el neoliberalismo en nuestros tiempos, fomentan el sacrificio humano y con ello la degradación sistemática de la vida, el egoísmo descarnado, la desmemorización que niega su propia identidad y el sujeto agresor es convertido en héroe, en el salvador, imitando los dominados sus hazañas.
Influencia de los aspectos ideológicos
Las sociedades se legitiman en los aparatos ideológicos del estado: “Religiosos, escolar, familiar, jurídico, político, sindical, de información (prensa, radio, televisión, etc), cultural (literatura, artes, deportes, etc)”.1.
Como se observa, los aparatos ideológicos del estado no se imponen en forma violenta (excepto casos especiales), buscan moldear las conciencias de acuerdo a los intereses de la clase dominante.
 La familia es la primera escuela que tiene el niño. Desde la cuna se impregnan los sentimientos, emociones y deseos que van a influir en la personalidad adulta. Las familias están en crisis, muchas de ellas son incompletas porque han perdido a uno o más integrantes por los problemas de violencia que vive el país. La mayoría de las familias viven en medio de la amargura, el resentimiento, la miseria extrema, el odio y el deseo de venganza. Muchas veces esos sentimientos son trasmitidos a los hijos, generándose cadenas interminables de violencia que agravan el conflicto interno que se vive. Además en las familias se ha perdido el principio de autoridad, viviendo muchas de ellas en un caos. Los jóvenes tienen poca opción de romper esa espiral de violencia, y optan por incursionar a cualquier grupo al margen de la ley, o ser parte de las fuerzas militares.    
La educación ocupa un papel fundamental, ya sea pública o privada, siempre cumple la misma función. Recoge a los niños para imprimir sus huellas, los preparan para reproducir el sistema que viven a través de la alienación. La mayoría de los docentes se vuelven especialistas en ese campo, y se convierten en esquiroles, defienden a ultranza el sistema que establece las desigualdades entre los seres humanos, porque no tienen la conciencia de clase que debe identificar a un trabajador.
Los aspectos religiosos cumplen un papel muy parecido. La religión bien interpretada debe contribuir a la grandeza y perfección del hombre, a hacerlo responsable de sus deberes y conocer sus derechos. Varios historiadores coinciden en aceptar que Jesucristo ha sido uno de los grandes revolucionarios que tuvo la humanidad, quiso dar dignidad a su pueblo frente al imperio romano, de esa posición deriva su persecución y posterior ejecución. Pero la religión ha sido utilizada como un medio de dominación por los grandes imperios que ha tenido la humanidad. En América, durante el periodo de la conquista, fue más importante la dominación religiosa que la misma presencia militar, los sacerdotes prepararon el territorio para los grandes genocidios, la usurpación de las riquezas de los indígenas y encubrir la verdad argumentando que profesaban religiones no cristianas.  
 A nivel cultural se promueve y tiene valor únicamente lo que venga de Europa o Estados Unidos, lo autóctono se niega, se desconoce, no se valora. En la conciencia colectiva del pueblo latinoamericano la cultura indígena o negra es mirada como indigna, inferior, sin ningún aspecto positivo. Salvo pocas excepciones. José Vasconcelos, fue uno de los primeros en plantear las ventajas de la fusión cultural en América, aprovechar lo positivo de cada grupo étnico y convertirse el continente americano en líder de la humanidad. 
Los medios masivos de comunicación, propiedad de los grandes monopolios y al servicio de gobiernos que promueven la exclusión y desigualdad social, propician la desmemorización y crean las condiciones subjetivas para la implementación de los nuevos patrones culturales. Lógicamente estos valores se fundamentan en el egoísmo, la competencia desleal, el facilismo y la mediocridad, se privilegia la imagen y no la razón, ya que esta es negada para impedir que las personas tengan la capacidad de pensar. Por lo tanto, las comunidades se convierten en superfluas, en mediocres. No interesa el por qué de las cosas, solo interesa su apariencia. No se cuestiona ningún aspecto de la sociedad, y aparentemente todo está bien, escapan de las propias responsabilidades y les dan esa función a otras personas. El filósofo Nietzsche fue uno de los primeros en cuestionar la racionalidad y los valores de la época, al considerarlos que estaban en decadencia.
La racionalidad se pone en duda precisamente en el continente más desarrollado de la humanidad como es Europa: Se han dado dos grandes guerras mundiales, que dejaron millones de muertos y heridos, infinidad de guerras regionales y civiles, el holocausto contra los judíos, los campos de concentración, la aparición de doctrinas que negaban la existencia de la dignidad humana como el fascismo y el nazismo, dictaduras violentas que han acabado con millones de personas, y muchos acontecimientos que llevan a la cultura del Tánatos, es decir de muerte. Con esas actitudes se demuestra la intolerancia y la irracionalidad humana, se ha degradado la dignidad de las personas, ha prevalecido el egoísmo, los intereses económicos y políticos sobre la humanidad del hombre.
La racionalidad debería ser utilizada para el bien, pero el hombre la utiliza para el mal. Igual sucede con la ciencia, su finalidad primaria fue facilitar la vida de las personas, pero actualmente se invierte más presupuesto en investigaciones militares que en investigaciones médicas, específicamente sobre enfermedades que golpean a la humanidad como el cáncer o el sida.
El nihilismo dentro del neoliberalismo
Afirmaba Bertrand Russell: “Hay distintas clases de desgracia, y se hallan en parte en el sistema social y en parte en la psicología individual” (2). Esta afirmación se ha vuelto una realidad en los países latinoamericanos, y concretamente en Colombia. La cultura del nihilismo y la desesperanza adquiere forma y se desarrolla en todos los niveles de la sociedad, se fortalece cada día más por el modelo neoliberal que propone todo tipo de competencias, y por los medios masivos de comunicación comprometidos con este modelo. En los sectores populares es más grave su penetración: Se da una inversión total de valores, se promueve la anomia, se destruyen las relaciones humanas tratando a las otras personas como irracionales o simples objetos de uso, lo despojan de su humanidad, lo convierten en alguien que no es de su especie, y eso les da el derecho de abusar, maltratar e incluso quitarle la vida, sin constituir un delito sino algo natural en una sociedad desquiciada. Crecen los problemas sociales como la pobreza extrema, la intolerancia, la corrupción política, el desempleo, la inseguridad social, la prostitución infantil y muchos otros.
Las personas empiezan a destruirse entre si porque las instituciones son débiles, y tienen que hacer justicia por sí mismo, aplicando la ley del talión, del más fuerte. El desmoronamiento de la sociedad es irreversible. El futuro no interesa porque será más horrendo que el presente. Se da rienda suelta al suicidio individual y colectivo, que son mirados como actos heroicos y dignos de ser imitados por la sociedad.
La mayoría de países latinoamericanos han llegado al siglo XXI, con problemas que son típicos de la Edad Media, lo que se constituye en un indicador del bajo nivel de vida en que están. Las necesidades básicas no han sido resueltas, y precisamente su proyecto de vida gira en torno a satisfacerlas, aunque sea en forma mínima.
Se calcula que en Colombia más de 30 millones de personas viven no en la pobreza absoluta sino en la miseria absoluta. (Un porcentaje bastante alto si se tiene en cuenta que el país cuenta con 44 millones de personas). Con posibilidad que estas cifras sigan aumentando, porque no se vislumbran soluciones concretas El subempleo y el “rebusque” se han convertido en la única opción de supervivencia. Todas estas circunstancias convierten a estos sectores en victimas fáciles de los grupos al margen de la ley que les ofrece mejores opciones de vida, aunque están muy distantes de cumplirlo.
En la doctrina neoliberal un importante componente lo constituye el fortalecimiento de las fuerzas militares, las cuales adquieren un presupuesto importante en detrimento de sectores como salud, educación e inversión social. Este fortalecimiento tiene por objetivo central proteger los intereses de los grandes monopolios y las doctrinas neoconservadoras que se implementaron después del 11 de septiembre de 2001. En este tipo de modelo no se toleran las protestas, huelgas e inconformidades de cualquier tipo. El hecho de discernir o pensar diferente es mirado como un potencial peligro, por lo cual son reprimidos violentamente. La oposición disminuye en muchos sectores, en otros crece y se organiza para oponerse a las ideas imperialistas, es el caso de Irak.
El estado no se hace responsable por el daño que produce, muchas veces por exceso, otras por negligencia. El abuso de su poder se vuelve cotidiano, no respeta los más elementales derechos humanos, se viola permanentemente la constitución nacional. No se discierne sobre los temas de actualidad, las soluciones mediáticas se imponen a la fuerza. El Estado impone la moral del orden, pero con tesis totalmente opuestas. “La moral de carecer de toda moral”. (3). Estos valores que se esgrimen buscan encubrir la incapacidad del estado para satisfacer plenamente las necesidades básicas de las personas, y la aplicación correcta de los principios constitucionales de igualdad, justicia y democracia. La mayor parte del pueblo vive en condiciones infrahumanas, sin satisfacer sus necesidades básicas, sin tener verdaderos espacios democráticos, ya que la violencia política se encarga de eliminar a la oposición.
En la psicología individual se ha educado para el egoísmo, la violencia y la discriminación. Cada clase o grupo dominante impone la educación, el sistema jurídico, religioso y cultural de acuerdo a sus propios intereses. La moral y los valores son moldeados de acuerdo a esos intereses, buscan que se inserten en la conciencia de la persona, para que su incumplimiento represente una “amargura interior”, y pueda ser juzgado por las autoridades.
De igual forma las pasiones desenfrenadas priman sobre la razón, generándose un clima de intolerancia generalizada, lo cual conlleva a todo tipo de enfrentamientos a nivel social. Ésta en algunos casos adquiere legitimidad al permitir el Estado la violación de los derechos más elementales, y al radicalizarse ciertas ideologías como la religiosa, la política, la racial, la económica y otras. El hombre moderno ha perdido su esencia, deshumanizándose por completo y convirtiéndose en la materia prima del sistema tecnológico que ha inventado.
El estado se moderniza a través de las privatizaciones de sus funciones y el descargo de sus obligaciones, los servicios públicos se privatizan, se recortan los derechos de los trabajadores para ser invertidos en el pago de la deuda externa. Se fortalecen los monopolios y socavan la última esperanza de las masas populares. Se cierran las puertas a un futuro con rostro humano. Mientras los más débiles se hunden en las desigualdades, la miseria y la muerte, los capitalistas y militares aparecen como sus defensores, como los salvadores para protegerlos siempre.
 
NOTAS
1.ALTHUSSER, Louis “Los aparatos ideológicos del Estado. www.philosophia.cl Pág. 11.
2. RUSSELL, Bertrand. “La conquista de la felicidad”.  Pág. 8.
3. Revista PASOS. Ed. DEI. No 33. Enero-febrero de 1991. San José-Costa Rica. Pág. 3.
*Lic. En Ciencias Sociales y económicas. Especialista en Informática y Telemática