El suministro de comida está a punto de quebrar 

Mucha gente da por supuesto que la crisis alimentaria se ha producido por la combinación de la pandemia y la invasión de Ucrania. Aunque son factores importantes, lo que hacen es agravar un problema de fondo. Durante años parecía que se acercaba la extinción del hambre. La cantidad de personas desnutridas cayó de 811 millones en 2005 a 607 millones en 2014. Pero en 2015 la tendencia comenzó a invertirse. El hambre ha ido en aumento desde entonces: hasta los 650 millones en 2019 y de vuelta a los 811 millones en 2020. Es probable que en el 2022 sea mucho peor. 
esto ha sucedido en tiempos de gran abundancia. La producción mundial de alimentos se ha ido incrementando de forma constante durante el último medio siglo y ha ganado holgadamente al crecimiento de la población. En el 2021, la cosecha mundial de trigo fue mayor que nunca. Asombrosamente, la cantidad de personas desnutridas comenzó a aumentar justo al mismo tiempo que los precios de los alimentos empezaron a caer. 
Según unas estimaciones de Oxfam, son solo cuatro corporaciones las que controlan el 90% del comercio mundial del grano. Las mismas empresas invierten en semillas, productos químicos, procesos, empaquetado, distribución y venta al por menor.  
Uno de los cambios culturales más rápidos en la historia de la humanidad es la convergencia hacia una “dieta estándar global”. Aunque nuestra comida a nivel local se ha vuelto más diversa, a nivel mundial se ha vuelto menos diversa. Solo cuatro cultivos -trigo, arroz, maíz y soja- suponen casi el 60% de las calorías plantadas por los granjeros. Su producción está concentrada actualmente en un grupo de países que se pueden contar con los dedos de una mano. 
La situación en los países en vía de desarrollo es más compleja, están sometidos a los intereses económicos y políticos de las grandes potencias, y sus niveles de pobreza y hambruna en general aumentan.