REVISTA VESTIGIOS

Fallece Mijaíl Gorbachov, expresidente de la Unión Soviética 

 

El 30 de agosto y tras una grave y prolongada enfermedad, murió Mijail Gorbachov, el último presidente de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Gorbachov lideró el bloque soviético en los últimos años de existencia, fue secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (1985-1991) y presidente del bloque (1990-1991). Gorbachov tenía 91 años.


En su gestión, se dedicó a impulsar la perestroika que consistió en reconstrucción y reformas profundas, generando críticas de exdirigentes que tildaron su gestión como paso a la disolución de la Unión Soviética. Con la perestroika, la Unión Soviética empezó a involucrarse en los mercados internacionales permitiendo que empresas extranjeras pudieran invertir en el bloque mediante cooperativas económicas, al mismo tiempo, dio permiso para que la población tuviera acceso al paquete comunicacional de Estados Unidos (EE.UU.) todo sustentado bajo los términos "transparencia y libertad de expresión".


Otro de los acontecimientos de su gestión fue la firma del Tratado INF, sobre las Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio), cuando en 1987 rubricó, junto a su homólogo estadounidense Ronald Reagan, el compromiso de que ambas potencias destruyeran misiles balístico y de cruceros nucleares con rango entre 500 y 5.000 kilómetros. Este fue el primer paso para la reducción de arsenales nucleares. Se le atribuye la caída del Muro de Berlín y el fin de la confrontación bipolar. Gorbachov, que fue galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1990. 


El mandatario que quiso reformar la URSS y acabó 'alumbrando' su final cuenta con legiones de partidarios y de detractores. Los primeros lo consideran un reformador legendario que llevó libertad y democracia a un país hermético y que creó los conceptos de 'glásnost' (transparencia y libertad de expresión) y de 'perestroika' (reconstrucción, reforma). Para los segundos, es simplemente responsable del final de una superpotencia.   


Con Gorbachov en el poder, la URSS proclamó el fin de la injerencia en los asuntos internos de otros Estados, incluidos los países del Pacto de Varsovia. La decisión de la Unión Soviética de acabar con esta política desembocó en un cambio de poder en la mayoría de los países socialistas. 


Sus detractores lo acusan de acabar con una superpotencia como era la URSS, y de convertir el planeta en unipolar, liderado por Estados Unidos, su antiguo rival.